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El desarrollo moderno de los medios masivos de comunicación en Venezuela es correlativo a la explotación comercial de hidrocarburos en el país, fomentada durante la dictadura de Juan Vicente Gómez (1908-1935). Si bien en el siglo XIX venezolano hubo prensa escrita, ésta tenía un sesgo partidista y una finalidad netamente política. Es con el despuntar del siglo XX que comienzan a establecerse empresas dedicadas, en primer término, a la edición de periódicos, y luego la radio ya en la etapa final del gomecismo.

Todo este desarrollo mediático en las primeras décadas del siglo XX venezolano es bastante similar a lo que acontece en otros países de América Latina, y todo ello a su vez ocurre bajo lo que es la influencia de Estados Unidos en el campo de la comunicación masiva moderna.

La televisión, que sin duda es el medio que simboliza el desarrollo moderno de la comunicación en el siglo XX, aparece en Venezuela cuando el país está sometido a otra dictadura, la de Marcos Pérez Jiménez (1948-1958). La televisión, por el poder simbólico que emanan de las imágenes en la pantalla chica, deviene en ícono de la modernidad venezolana desde mediados del siglo XX y durante las siguientes cuatro décadas.

Si se mira de manera global las distintas etapas a lo largo del siglo XX y las dos primeras décadas del siglo XXI, resalta la década de los años ´70 –especialmente después del boom petrolero de 1973- como la era dorada para la consolidación de un modelo privado-comercial de los medios de comunicación en Venezuela.

Los medios de comunicación en Venezuela se fortalecieron en términos económicos y se generaron nuevas estructuras mediáticas, a través de holdings, en una época en la que no hubo restricciones legales.

Medios y boom petrolero

La gran Venezuela de ese primer gobierno de Carlos Andrés Pérez (1974-1979) fue una etapa de bonanza y expansión para el sector empresarial dedicado a la comunicación masiva. Eso formaba parte de un momento-país: La burocracia estatal venezolana se triplicó entre 1973 y 1976, mientras que el gasto público crecía sin límites aparentes.

La pregunta que rondaba al alto gobierno era ¿qué hacemos con tanto dinero? La respuesta se encuentra en el V Plan de la Nación, que se proponía crecer hacia “nuevas dimensiones”, reinventar el país teniendo como palanca la bonanza petrolera. Los medios de comunicación no escaparon a esta dinámica.

Después de aquel primer boom petrolero, en las décadas siguientes, el sector empresarial de la comunicación social sufre como otros ámbitos de la actividad privada los vaivenes de una economía anclada al petróleo. La llegada de otro gran boom petrolero, ya con Hugo Chávez en el poder, en el siglo XXI, no significó un desarrollo significativo del campo mediático, principalmente porque sobre el sector de las comunicaciones masivas se mantuvo largamente un discurso descalificador y una política restrictiva.

Sobrevivir en medio de la pugnacidad

La explosión que ha tenido en el siglo XXI la comunicación digital encontró a Venezuela sumida en una pugnacidad en torno al hecho comunicacional, que no favoreció una inyección de recursos para su expansión.

Y tal ha sido el efecto pernicioso del chavismo, para las empresas privadas del periodismo y la comunicación social, especialmente en los años de gobierno de Nicolás Maduro (2013-2019) que en 2018 se contabilizaron por decenas el número de empresas dedicadas a la impresión de periódicos que sencillamente dejaron de circular y en muchos casos cerraron todas sus operaciones comerciales y laborales, principalmente por falta de acceso al papel, así como a otros insumos necesarios para la impresión diaria.

Autor: Andrés Cañizález

Este articulo fue previamente publicado en la web de Efecto Cocuyo


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