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En las últimas semanas han aparecido diversos estudios de opinión pública de las principales encuestadoras del país, Delphos, Datanálisis, Hercon y Datincorp, que dan cuenta de algunas señales importantes acerca las preferencias políticas de los ciudadanos en el marco de la crisis política que vive Venezuela.

Un elemento que se destaca es el crecimiento de la oposición. Si lo comparamos con 2018, la encuesta Ratio Ucab identificaba como opositores a 30 % de los ciudadanos. En los estudios revisados correspondientes a mayo y junio de este año, Datincorp le otorga 40 % al sector opositor, al tiempo que para Delphos el porcentaje que apoya mucho y algo a la oposición alcanza el 45,1 %.

El estudio de Delphos refleja que el apoyo a la oposición sigue siendo contundente en los sectores AB y C (35,3 % y 20,5 %). Contrario a lo que podría imaginarse en los segmentos D y E, el apoyo irrestricto al gobierno es de apenas 11,6 % y 17,9 %, respectivamente.

Por otra parte, para Datincorp las personas no alineadas políticamente alcanzan un importante 38 %. Se infiere que ante un eventual proceso electoral, los factores democráticos deben tender puentes hacia este sector, que comparte con la oposición su descontento con la situación del país.

Con respecto a la identificación partidista, los ciudadanos siguen mostrando desafección hacia estas organizaciones. Según Datanalisis, 59, 2 % no se identifica con ninguno, mientras que para Datincorp alcanza 47 %. El PSUV como partido de gobierno es la organización que tiene mayor apoyo, seguido por Acción Democrática, Primero Justicia y Voluntad Popular.

Los estudios reflejan que Juan Guaidó, mantiene una elevada aprobación, que según Datanálisis alcanza 56,5 %. Guaidó supera con creces a todos los líderes de la oposición y del chavismo medidos. Dentro del oficialismo, se mencionan los nombres de Vladimir Padrino, Héctor Rodríguez y Diosdado Cabello como líderes que inspiran de confianza.

Ahondando un poco en los sentimientos de los venezolanos en torno a la crisis, encontramos una diferencia con respecto al pasado reciente. En 2018, Consultores 21  determinó que 69 % de los venezolanos se encontraba desesperanzado, desilusionado y angustiado. En la actualidad, los datos de Delphos señalan que 33,8 % y 35 % para Datincorp, se encuentran esperanzados, lo cual constituye una señal favorable para la movilización ciudadana.

No obstante, las investigaciones arrojan al menos dos datos inquietantes. Delphos midió la disposición a hacer concesiones al chavismo de concretarse una transición.  En la oposición que apoya al liderazgo el rechazo alcanza 59,7 % y en la oposición que no apoya al liderazgo alcanza 47,6 %. Estas cifras dan cuenta de la urgente tarea del liderazgo de explicar la necesidad de tender puentes hacia el chavismo para propiciar la gobernabilidad, de llegar a concretarse un gobierno de transición.

En segundo lugar se encuentra la información de Datanálisis sobre una intervención extranjera. Sorprende que 45,9 % de los ciudadanos este a favor de una solución de fuerza, al tiempo que 47,6 % está en contra.

Finalmente, la encuestadora Delphos señala que 64,9 % de los ciudadanos está dispuesto a participar en unas hipotéticas elecciones, 15,3 % opina que quizás si iría, y 13,3 % no votaría. Incluso si Maduro se mantiene en el poder, la disposición al voto continua siendo elevada.

Según Delphos, las exigencias para votar dan cuenta de un ciudadano informado que exige el cambio del CNE, la revisión del Registro Electoral Permanente y la presencia de observadores internacionales.

Con respecto a la intención de voto presidencial, en todas las encuestas estudiadas la oposición vencería cómodamente al chavismo. Datanálisis le otorga a Guaidó 40,8 % de las preferencias, mientras que Maduro apenas tiene 9,4 %.

En resumidas cuentas, el país que tenemos hoy aún mantiene la esperanza en que se produzca un cambio profundo en la conducción del país y confía en que Guaidó sea el líder que concrete este cambio. No obstante, se infiere que esta esperanza tiene fecha de vencimiento.

La realidad por muy dura que resulte es que la oposición democrática sólo cuenta con la herramienta de la negociación. La lucha debe centrarse en la convocatoria de una elección presidencial a corto plazo, con un mínimo de condiciones, tal como la elección de un nuevo  Consejo Nacional Electoral.

En definitiva, vale la pena preguntarse: ¿obligatoriamente el orden de la transición es cese  de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres? o bien puede ser: elecciones parcialmente libres, cese de la usurpación y gobierno de transición.

Por Ingrid Jiménez


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