Percepción de la censura y la autocensura: efectos en el ejercicio de la condición ciudadana

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  • Medianálisis revela los resultados de una consulta ciudadana que demuestra cómo les afecta y cuáles son las repercusiones de la censura en los medios de comunicación en el ejercicio de la libertad de expresión, la contraloría ciudadana y la participación política.
  • El estudio refleja que la desinformación en comunidades suburbanas y rurales donde el acceso a internet es más limitado.
  • Medianálisis también logró comprobar la brecha significativa de credibilidad y confianza entre las redes sociales y los medios tradicionales

Yanet Rosabal Navarro, Socióloga.

La censura es un instrumento de control social y político al que recurren, de manera sistemática, los gobiernos con vocación autoritaria. De hecho, la institucionalización de prácticas restrictivas a la libertad de expresión y al acceso a la información pública son reconocidos por los expertos como indicadores de consolidación autocrática del poder político por sus consecuentes implicaciones en el ejercicio de la condición ciudadana, entendida esta como la posesión y uso efectivo de derechos civiles y políticos que posibiliten la participación de los ciudadanos en los asuntos públicos/colectivos.

Durante las últimas dos décadas, Venezuela aparece frecuentemente señalada en reportes regionales y mundiales por diversas acciones promovidas desde su gobierno que se tipifican como censura. El cierre masivo de medios, el acoso y persecución a periodistas y la prohibición de contenidos; constituyen algunas de las prácticas en las que el país ostenta un liderazgo lamentable. Organizaciones como Ipys, Reporteros sin Fronteras y Freedom House han documentado en sus últimos informes que la censura en Venezuela no solo persiste sino que se institucionaliza, en la medida en que las instituciones del Estado se implican más en su sostenimiento, mediante la creación de órganos y la modificación de normativas para la vigilancia y la punición de la libre expresión.

En este contexto y habidas cuentas de las implicaciones que tal institucionalización tiene para el ejercicio cívico y la participación política, en Medianálisis nos hemos preguntado ¿cómo los ciudadanos perciben que les afecta la censura mediática? y ¿cuáles son las posibles repercusiones en el ejercicio de la libertad de expresión, la contraloría ciudadana y la participación política?.

Para explorar estas correlaciones se diseñó un cuestionario con preguntas cerradas y abiertas que indagaron sobre aspectos tales como: la percepción de estar o no informado, las fuentes de información más utilizadas, así como la confianza y credibilidad en estas. A los participantes se les preguntó, además, sobre los riesgos y temores percibidos al expresar su opinión, indagando sobre cuáles temas representaban un riesgo mayor, así como las potenciales repercusiones punitivas. Por último, se indagó sobre los efectos de la autocensura en la contraloría ciudadana a los entes gubernamentales y las formas de participación ciudadana.

El instrumento fue aplicado durante los meses de julio a noviembre de 2023 en el marco de las radios comunales realizadas por Medianálisis en el Proyecto Conectando Futuro que se realizó con el apoyo de la Embajada Alemana y el Ministerio de Relaciones Exteriores de Alemania. La iniciativa de radios comunales consiste en la representación de un programa radial con la participación de habitantes de comunidades, activistas y organizaciones sociales con el propósito de contrarrestar los efectos de la desinformación en la ciudadanía mediante el acercamiento de información noticiosa verificada sobre el acontecer regional y nacional.

Estos espacios cumplen también con un propósito educativo al brindar a los participantes las herramientas básicas para la identificación de contenidos desinformativos. Otra finalidad de las radios comunales es constituirse en un ámbito seguro para el ejercicio de la libertad de expresión al estimular a los habitantes de las comunidades a tomar el micrófono y expresar sus inquietudes, denuncias e insatisfacciones sobre su cotidianidad y la del país.

Tres de los espacios se realizaron con vecinos de comunidades sub-urbanas (Siquisique, municipio Urdaneta; San Miguel, municipio Jiménez y BuenaVista, municipio Iribarren), dos espacios se realizaron con la participación de estudiantes de Comunicación Social (Universidad Fermín Toro y Universidad Yacambú) y un espacio contó con la presencia de activistas y líderes sociales articulados en torno a la iniciativa La Gente Propone del Observatorio Ciudadano de Políticas Públicas.

Estos escenarios proporcionan características especiales a la muestra utilizada para este sondeo exploratorio. La información proporcionada proviene de habitantes de comunidades que vivencian los efectos de las dificultades al acceso a la información, que no son visitadas por equipos de prensa, desatendidas por líderes gubernamentales, con sensibles carencias de servicios públicos y, no menos importante, de futuros profesionales de la comunicación social. En total, 115 personas de distintos grupos etarios respondieron el cuestionario. De ellas, 22 personas entre 17 y 19 años, 22 entre 20 y 40, y 23 personas mayores de 60 años. El mayor porcentaje de participación (42%) se encuentra en personas entre los 40 y 60 años. Del total de encuestados el 56,6% indicó pertenecer al sexo femenino y el 43,4 al masculino.

La censura y su incidencia en el acceso a la información

    Desde el año 2003 los venezolanos han experimentado una reducción considerable en el acceso a fuentes de información. Especialmente sensible ha sido el caso de los medios impresos y radiofónicos —más de 60 periódicos dejaron de circular y fueron cerradas un total de 285 emisoras hasta 2022, según la ONG Espacio Público—. Si bien se ha descrito un desplazamiento de los medios tradicionales a Internet, las respuestas obtenidas sugieren que la pérdida de fuentes de información podría estar incidiendo en la percepción de desinformación de los ciudadanos, especialmente en el caso de las comunidades suburbanas y rurales donde el acceso a internet es más limitado.

    Al preguntarles a los participantes sobre si se perciben informados o no, solo el 20% respondió sentirse muy informados, mientras el 55% se percibe como poco informados y un 24,3% desinformados. Las fuentes de información más utilizadas por los participantes son las radioemisoras (73), las redes sociales (72), las televisoras (39) y en menor medida los líderes y organizaciones sociales y políticas (8) y las instituciones públicas o gubernamentales (6). 

    Es relevante que, si bien las redes sociales son utilizadas como fuentes de información casi tanto como las emisoras radiales, existe una brecha significativa respecto a la credibilidad y confianza que los ciudadanos dan a la información que de ambas fuentes obtienen: 72 de los encuestados consideran que las radioemisoras son más creíbles, seguidas de las televisoras 35 y periódicos 25. En contraste, solo 29 confían en la información obtenida en las RRSS. La credibilidad en la información disminuye sensiblemente en el caso de los líderes de organizaciones políticas, opción elegida por 11 de los encuestados.

    Censura, autocensura y ejercicio de la condición ciudadana

    Al indagar sobre las vías y formas utilizadas para expresar su opinión sobre la situación del país, la mayoría lo hace solo con amigos y conocidos (68) o únicamente con su familia (56).  Solo 18 personas expresan hacerlo en cualquier espacio público y 8 utilizan las redes sociales para expresarse. La reducción del debate sobre asuntos públicos al ámbito privado (familiares y amigos) es indicativo de autocensura.

    Este resultado se complementa con las respuestas obtenidas a la pregunta sobre las formas elegidas para expresar insatisfacción a las instituciones y entes gubernamentales. El 60% eligió preferir el anonimato para expresar sus críticas, quejas o insatisfacciones mientras el 31% dijo hacerlo de forma personal. Esta pregunta contenía una opción abierta que fue respondida por 11 participantes con respuestas variadas, que incluyen: el uso de las RRSS, la radio, hacerlo en conjunto con varias organizaciones civiles y ONGs y expresiones de “no tenemos a quien decir”, “ninguna forma, no tiene sentido”.

     Por otra parte, al preguntarles sobre la percepción de la existencia de temas prohibidos o que implican riesgos para su persona, 73 de los encuestados perciben mayor riesgo al abordar temas políticos, 33 al tratar temas económicos y 33 al expresar la opinión sobre líderes políticos. Otras opciones elegidas sobre las que se percibe riesgos son los temas de seguridad (27), salud (25) y funcionamiento de las instituciones (17).

    Los participantes perciben riesgos o consecuencias por el ejercicio de la libertad de expresión: el riesgo de ser detenidos o ir presos es señalado por 83 personas, la pérdida de la bolsa CLAP por 28, la expulsión del trabajo 27 y quitarles la pensión es marcada por 13 personas. De igual manera, los encuestados identifican riesgos relacionados con la participación ciudadana. Las acciones calificadas como de mayor riesgo son las protestas de calle (77), seguidas de la expresión de opiniones políticas en las RRSS (32), la formulación de denuncias en instituciones y organismos del estado (29) y el activismo en DDHH (19).

    En la perspectiva Habermasiana*, el ejercicio de una ciudadanía crítica, autónoma y activa está estrechamente relacionado con las posibilidades de participación en los espacios democráticos. Dicha participación tiene en el acceso a la información y el ejercicio de la libertad de expresión sus bases de sustentación más importantes; porque posibilitan que los ciudadanos puedan ejercer contraloría a la gestión que gobernantes y funcionarios hacen de los asuntos públicos. Los hallazgos de este estudio exploratorio conectan las prácticas de censura estatal con la emergencia de la autocensura como resultado de una elevada percepción en los ciudadanos respecto a los riesgos relacionados con el ejercicio de la libertad de expresión, la exigencia de rendición de cuentas a líderes y funcionarios, y la participación social y política. Invitan a profundizar en las correlaciones descritas por su potencial efecto en el debilitamiento del ejercicio de la condición ciudadana por los venezolanos y lo que ello significaría para el rescate de la Democracia.

    *Notas
    J. Habermas: La inclusión del otro. Paidós, 1999