El año 2025 fue devastador a causa de las inundaciones. Más de 5 mil familias de los siete municipios del estado Apure perdieron sus enseres, viviendas y animales, lo que generó una reducción del rebaño y la producción agropecuaria. El desplome de puentes dejó incomunicada a la ciudadanía y afectó la comercialización de productos lácteos, principal fuente de sustento económico de la región.
El 15 de julio de ese año, Wilmer Rodríguez, gobernador del estado Apure, reconoció que las fuertes lluvias afectaron gravemente los municipios Páez, Rómulo Gallegos, Muñoz y Pedro Camejo.
En 2026, durante el inicio del invierno, se han visto afectadas las comunidades del Bajo Apure y del Alto Apure, entre ellas Puerto Infante, en el municipio Rómulo Gallegos, donde 180 familias necesitan atención.

Especialistas coinciden en que las principales causas de estas inundaciones son la falta de mantenimiento de los sistemas de drenaje, el dragado en los ríos y el reforzamiento de los muros de contención para impedir el paso del agua hacia las poblaciones.
Advierten inminente riesgo de inundaciones
Carlos Suárez, ingeniero agrónomo con maestría en Planificación y doctorado en Ambiente y Desarrollo, manifestó una profunda preocupación tras la inspección de la infraestructura local, específicamente el puente María Nieves.
El también profesor en la Universidad Nacional Experimental de los Llanos Ezequiel Zamora (Unellez) constató que el río Apure se encuentra muy cerca de su cota máxima (14 metros) y advirtió que «este invierno tiene características similares o quizás un poco más grandes que el año pasado».
Las proyecciones para los meses de julio, agosto, septiembre y parte de octubre estiman una alta concentración de precipitaciones que podría rondar los 1.200 milímetros de lluvia. Ante este escenario, Suárez alertó que la región se encuentra en riesgo de una nueva inundación generalizada, un fenómeno que ya empieza a registrar sus primeros impactos con reportes de comunidades afectadas en Guasdualito, en la frontera con Colombia. Asimismo, el experto precisó que los principales ríos, como el Apure, el Arauca y el Matiyure, ya muestran signos de saturación y niveles de agua considerablemente elevados, señalando que «estamos ante una situación de peligro».

Esta situación se presenta en momentos en que el sector productivo y ganadero están en plena recuperación de los daños del año pasado, cuando se registraron pérdidas cuantiosas en pastos, forrajes y ganado. «Ahorita es que el ganado está recuperando peso, pero aún no llega al 90 % de lo que debería pesar», explicó el catedrático.
Las inundaciones del 2025 cortaron un período de casi cinco décadas sin eventos de tal magnitud, dejando en evidencia la vulnerabilidad de la infraestructura. El docente hizo un llamado urgente a las autoridades gubernamentales para que implementen de manera inmediata medidas de prevención, monitoreo y apoyo logístico y económico para los productores de la zona.
Entre polos opuestos
A pesar de los eventos de inundación reportados en diversas comunidades de Apure desde el comienzo del período lluvioso, Óscar Omaña, exdirector de Protección Civil en el municipio Páez, calificó la temporada actual como un invierno regular y suave, aunque condicionado por anomalías meteorológicas puntuales; sin embargo, no descarta anomalías climatológicas, como las causadas por las ondas tropicales número 8 y 9, que generaron precipitaciones de intensidad anormal en el municipio.
Según el análisis del exdirector, el volumen de agua caída durante el paso de estas ondas tropicales representó una descarga equivalente a los registros habituales de todo el mes de mayo. «Consiguen unos suelos encharcados, porque está lloviendo desde abril y ya están saturados de agua».
En paralelo, el estado Apure se prepara para afrontar un escenario climático crítico con la consolidación del fenómeno de El Niño, que -según la Organización Meteorológica Mundial (OMM)- comenzará a sentirse con mayor rigor a partir de la segunda semana de agosto, generando preocupaciones sobre la producción agropecuaria y la salud pública, con riesgos directos para los sectores más vulnerables.
De acuerdo con los expertos consultados, los impactos del fenómeno El Niño (principalmente, el aumento de temperaturas y las sequías) serán más severos en el Bajo Apure (San Fernando, Biruaca, Achaguas y Pedro Camejo). Ante estos escenarios, el exdirector de Protección Civil en el municipio Páez subraya la necesidad de diferenciar las estrategias de atención de acuerdo con las realidades climáticas y topográficas de cada subregión.
Ganaderos entre la incertidumbre y la falta de preparación
El sector agropecuario del estado Apure enfrenta el inicio de un nuevo período de lluvias bajo un clima de profunda incertidumbre. Así lo manifestó Raúl Rincones, exdirectivo de la Asociación de Ganaderos del estado Apure (AGAPURE), quien señaló que los productores no cuentan con las condiciones ni el apoyo institucional necesario para afrontar las precipitaciones, especialmente tras los graves daños sufridos el año pasado.
«Pidiéndole a Cristo mucho, porque la verdad es que no tenemos cómo prepararnos para una nueva creciente», afirmó Rincones.

El exdirigente gremial explicó que las obras de infraestructura civil necesarias para mitigar el impacto de las inundaciones se encuentran en el olvido. «Hasta ahora, lo que son las reparaciones de diques y muros de contención, vialidades rurales, incluso las vías principales, eso la verdad es que no se le ha visto mayor cosa; entonces seguimos trabajando contra todo pronóstico».
Rincones describió las dificultades que vivieron los productores durante el último período invernal, cuando muchos se vieron obligados a desplazar sus rebaños a zonas altas, mientras que otros perdieron bienes y capacidades de producción.
«Lamentablemente, el Estado no tiene estadísticas, pero yo diría que de la zona baja un 80% de los productores se vieron afectados por las inundaciones».
El vocero gremial recalcó que esta situación golpea directamente el suministro de alimentos, traduciéndose en una baja en la producción y en el consecuente incremento de los precios para el consumidor final, como el del queso, que el año pasado reportó un alza.

En el caso de que se repita un escenario de inundaciones graves, los productores ya se encuentran coordinando de manera independiente la movilización del ganado hacia entidades vecinas, como Guárico.
«A los muros de contención y protección de estas zonas, que siempre han sido zonas inundables, no se les han hecho los mantenimientos requeridos», denunció Rincones, quien también mencionó la deforestación en las riberas de los ríos como un factor crítico: «Es el Estado el que tiene que estar allí, haciendo cumplir la ley”.
Rincones criticó la ausencia de planes de contingencia, financiamiento y asistencia logística por parte de las instituciones gubernamentales para auxiliar al sector en momentos de desastre.
En Apure, los ciudadanos anhelan que en los próximos días se ejecuten los trabajos preventivos correspondientes para evitar mayores daños a causa de las inundaciones, como las de la población fronteriza de La Victoria, donde la ruptura del dique hizo que el agua llegara hasta los cultivos de cacao, reconocidos localmente por su alta calidad.

