Medios impresos sobrevivientes luchan por informar tras 10 años en crisis

La falta de dinero en efectivo, escasez y encarecimiento de la gasolina y el lento despegue de las versiones web son ahora dificultades adicionales a la tarea de informar que tienen los periódicos que aún circulan en Venezuela.

Las secuelas de la crisis no cesan. Ya falta poco para que se cumpla una década desde que los medios impresos venezolanos comenzaron a sufrir aprietos por insumos, el control y la mala gestión gubernamental de la materia prima, la falta de dinero en efectivo y, lamentablemente, su desaparición como elemento informativo.

A pesar de que la pandemia adelantó la transformación digital de la vida misma, en el país, el mundo 2.0 no le ha guiñado el ojo plenamente a los periódicos que han apostado a esta alternativa como respiro para informar y hacer subir la flecha de las finanzas.

Según una investigación que realizó el portal web Prodavinci, en Venezuela solo circula hasta finales de 2021 dos impresos en formato de diario y otros 20 salen a la calle con una periodicidad menos frecuente a la diaria, cuando en 2013 superaban la centena la cantidad de impresos con presencia en la calle.  

Precisamente en el año 2013, como lo indicó para Medianálisis la corresponsal de la Red Nacional de Instituto Prensa y Sociedad de Venezuela (IPYS Venezuela), Keren Torres, el impacto más fuerte que tuvieron los impresos venezolanos fue cuando se creó la Corporación Editorial Alfredo Maneiro, adscrita al Ministerio de Comunicación e Información (Minci), aunque regido a los fines políticos por el Sistema Nacional Bolivariano de Información y Comunicación (Sibci). Esta figura le dio al Estado el mando de la producción, distribución y comercialización de productos impresos como libros, revistas, afiches, diarios y de los insumos necesarios, como el papel periódico

Descargue y conozca detalles sobre la constitución del COMPLEJO EDITORIAL ALFREDO MANEIRO, S.A. (CEAM) contenida en la Memoria 2014 del Ministerio del Poder Popular del Despacho de la Presidencia y Seguimiento de la Gestión de Gobierno

El trabajo realizado por Prodavinci indica que en Venezuela de los 100 medios impresos que había en todo el país, 41 cerraron definitivamente, 52 migraron a plataformas digitales, cuatro se mantienen a través de cuentas Twitter, dos están operativos por Instagram, mientras que uno está en Facebook. Detalla el reporte que se imprimían seis medios con información nacional y 16 rotativos de alcance local y las zonas con mayores vacíos informativos por falta de periódicos eran Oriente, la región zuliana y la insular, donde antes había 21 rotativos. 

Detalla Torres que el impacto en la crisis económica en los medios de comunicación impresos “se puede graficar con una gran línea que va en picada desde el año 2009, pero con un importante descenso desde 2013, cuando se creó la corporación Maneiro”.

Agrega la investigadora que en IPYS Venezuela se constató que de los 20 periódicos que se encuentran en la calle, la mayoría dejó de imprimir y circular diariamente. “Solo circulan algunos días a la semana, como es el caso de La Prensa de Lara, que está en la calle, que trabajan 3 días a la semana”.

La Prensa de Lara es el único en la entidad que tiene su versión impresa aunque también maneja ventanas informativas a través de redes sociales, mensajerías de texto multimedia y página web. Este periódico, que está pronto a cumplir 15 años de trabajo, fue uno de los que creció velozmente en circulación en la región crepuscular, pero debido a la crisis ha perdido presencia en la calle.

Este medio impreso se mantiene luego de que en Lara dejaran de circular los ejemplares de El Impulso, El Informador, El Mío, el vespertino Diario de Lara y El Caroreño. La Prensa, paulatinamente se ha visto obligado a modificar su formato original que era a full color, edición diaria de 48 páginas, además de una revista dominical, ediciones especiales casi bimensuales y una distribución importante en los 9 municipios de la entidad.   

Torres señala que los cambios de La Prensa se reflejan también en los 20 periódicos que actualmente se encuentran en la calle, pero esto no quiere decir que laboran de la mejor manera, porque a la complicada situación que inició en 2013 se le suma “que los medios han tenido que sortear la falta de dinero en efectivo, la escasez de gasolina o el pago de gasolina [a precio] internacional”.    

Keren Torres, corresponsal en Lara de la Red Nacional de Instituto Prensa y Sociedad de Venezuela (IPYS Venezuela).

Actualmente, La Prensa publica tres veces a la semana con 16 páginas los lunes y miércoles y 24 páginas los viernes. Su distribución, mayormente, se hace en el municipio capital, Iribarren, y en su página web, promocionan la venta de su impreso bajo la modalidad de suscripción y el pago del ejemplar a través de transferencias, además de que se lo llevan hasta su casa o hasta el punto de venta más cercano.

“Lo que ha llevado esta crisis de años es un vacío informativo en todos los sentidos. Por ejemplo, estos periódicos que llegaban a los municipios más lejanos, hasta el pueblo más alejado de la capital, ya no tienen esta posibilidad porque se imprime muy poco tiraje y se centra la venta en la capital, lo que limita más el acceso a la información y al derecho de estar informado”, sentenció Torres.

Recalca también que la crisis no solo genera desinformación, sino que el gremio periodístico sufre de vacantes laborales que se incrementaron con la pandemia. Detalla que esta problemática generó, por ejemplo, durante el año 2018 que un total de 250 profesionales de la comunicación perdieran  igual cantidad de puestos de trabajo y un número muy similar en el estado Lara. “Esto ha ido afectando a cada uno de los medios, a cada una de las ciudades y en la actualidad el desierto informativo es amplio en el país”.

La pérdida del hábito de lectura

El diario La Voz, que se ubica en Guarenas, estado Miranda, es uno de los medios impresos que sigue con presencia en la calle, pero como lo dijo su director general, Emilio Materán, no ha escapado de la falta de dinero en efectivo, la escasez de gasolina y la pandemia, de la que dijo que el coronavirus “fue la cerecita que le hacía falta al pastel” de la crisis.

Peatones pasan frente a un kiosco que antes vendía periódicos y ahora solo vende revistas en Caracas, Venezuela, el 20 de mayo de 2021.

Materán reconoce que en los últimos meses en Venezuela con el uso del dólar en billete como moneda para realizar cualquier negociación están viviendo un resurgimiento leve y que demuestra, una vez más, que comercializar un periódico sigue mutando para mantenerse en la calle pero que existe un elemento que afecta más que la falta de dinero.

“La venta de periódico ha mutado mucho, ha cambiado mucho, y lucha contra la pérdida del hábito de lectura, sin embargo, se mantiene y no ha desaparecido… creo que está muy lejos de desaparecer”, nos comentó.

Y es que eso que dice Materán es uno de los puntos que ha sido estudiado a nivel mundial, como lo refleja la Federación de Gremios de Editores de España que resume una investigación diciendo “que el hábito de la lectura se esfuma”, sobre todo en los jóvenes, cuando presenta datos que indican que más de la mitad de los jóvenes de 15 a 18 años no abren un libro y mucho menos un periódico.

Sin embargo, el periodista de La Voz indica que la era digital a la que se adaptó rápidamente Venezuela ha servido de respiro en la actualidad, luego de que muchos periódicos tuvieran que adaptarse a asumir ventas con herramientas bancarias digitales. 

“La era digital ha ayudado mucho porque ahora se puede comprar un helado con punto de venta, pero también nos abre otra serie de retos porque los puntos de ventas, donde generalmente se vendían periódicos, revistas, ahora se enfocaron en vender otras cosas. Antes, un kiosquero ofrecía una venta muy variada de 20 impresos, lo que le dejaba buen margen de ventas y ahora hay solo 4 periódicos y tuvieron que recurrir a otros productos de venta. Antes, un kiosquero podía vender 200 periódicos de una marca, de la cantidad de periódicos que vendía un kiosco era suficiente para mantener su negocio”, cerró.

Emilio Materán, director general del diario La Voz, de Guarenas, estado Miranda.