El panorama de la ciencia mundial continúa reflejando una disparidad de género estructural, a pesar de los esfuerzos internacionales por fomentar la igualdad. Según el informe Status and Trends of Women in Science 2025 de la UNESCO, aunque las mujeres superan hoy a los hombres en la matrícula de educación superior, su presencia se diluye significativamente al avanzar hacia las carreras científicas y los puestos de liderazgo en la investigación. A nivel global, las mujeres representan apenas el 35% de los graduados en áreas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) , evidenciando una brecha profunda que persiste en la mayoría de las naciones.
No obstante, América Latina y el Caribe se posicionan como una excepción estadística y un referente de equidad en el ámbito de la investigación. Con una proporción de mujeres investigadoras que alcanza el 45,3%, la región supera con creces el promedio global del 31,1%. Este liderazgo regional se consolida en países como Guatemala y Cuba, que encabezan la lista con mayor representación femenina , así como en Argentina, Paraguay, Uruguay y Venezuela, donde se registran ecosistemas científicos con paridad consolidada o muy cercanos al equilibrio.
A pesar de estos avances, el estudio identifica desafíos críticos como el «muro» del sector privado y el persistente «techo de cristal» en la academia. Mientras que en la mayoría de los países el sector empresarial sigue siendo un bastión masculino, naciones como Uruguay, Bolivia y Trinidad y Tobago destacan por lograr una representación equitativa en el ámbito de los negocios. Sin embargo, en la cima de las instituciones de élite, la disparidad es alarmante: sólo una de cada cuatro de las 200 mejores universidades del mundo está dirigida por una mujer, lo que limita la creación de modelos de rol y perpetúa sesgos en la gobernanza científica.
Finalmente, el documento advierte sobre la fragilidad de estos logros debido a una preocupante «sequía de datos» en la región, donde más de un tercio de los países no ha reportado estadísticas actualizadas desde 2012. El informe concluye que alcanzar la paridad no es una cuestión de capacidad, sino de voluntad política y cambio sistémico para desmantelar estereotipos y garantizar que el talento femenino sea retenido en todas las áreas del conocimiento.
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