El periodismo y las malas noticias

El aluvión de noticias “deprimentes” figura como la primera razón del público a tomar distancia de los medios de comunicación, a distanciarse de la información real.

El aluvión informativo en el que estamos, globalmente en estos tiempos, genera reacciones de diverso tipo. Como nunca antes las personas tienen acceso a un sinfín de noticias literalmente en tiempo real y en múltiples plataformas. Vivimos una sociedad saturada de información, pero no necesariamente mejor informada.

Una tendencia que va cobrando fuerza, y que se observa en general entre los más jóvenes, apunta hacia una cierta evasión de la realidad. Las noticias son, por lo general, tan duras y con temas que sobrepasan la capacidad de una persona para poder transformar dicha realidad, que no pocos deciden evadirse. O creen que pueden estar informados sin pasar por los sitios de noticias profesionales.

No es algo nuevo, en verdad, pero los últimos acontecimientos globales, vienen a remarcar la nueva actitud que se tiene ante la información. La pandemia de la covid-19, durante dos años, y la invasión rusa a Ucrania, que se ha iniciado en este 2022 cuando justamente creíamos que ya había pasado lo peor con lo que vivimos en 2020 y 2021, constituyen puntos de inflexión en el acercamiento de las personas a las noticias.

Un estudio reciente del Instituto Reuters ha venido a arrojar luces sobre este fenómeno. Se trata de un proceso en marcha, en elaboración, no hay verdades absolutas o inamovibles.

Las imágenes de ciudades enteras en cuarentena o la extrapolación de los casos más llamativos de fallecimientos por covid-19, junto a las interrogantes que aún prevalecen sobre este virus, dejaron una estela de personas, en todo el mundo, que tomaron distancia de las noticias sobre la pandemia. “No puedo con esto” fue una frase que escuchamos en muchos ámbitos familiares o personales.

Cuando parecía que el mundo recobraba cierta normalidad, comenzó la guerra promovida por Rusia en aras de tomar el control o destruir a Ucrania. Inicialmente, como con la pandemia, muchos pensaron que la cosa sería pasajera y que estando al otro lado del mundo aquello no nos afectaría. Lamentablemente están equivocados.

El mundo que observa esta guerra, cada vez más va cobrando consciencia de los impactos energéticos y alimenticios en todo el mundo que nos dejará esta ambición de Vladimir Putin; y, por otro lado, tampoco hay señales de que la guerra concluya pronto. Por dónde se le mire se trata de malas noticias.

Nadie quiere noticias deprimentes

El aluvión de noticias “deprimentes” figura como la primera razón del público a tomar distancia de los medios de comunicación, a distanciarse de la información real. Esto según un estudio global hecho por la agencia Reuters y difundido a mediados de junio. Este reporte se basa en una encuesta aplicada en 46 países con un total de 93.000 participantes.

Un 38% de las personas encuestadas declaró que prefería ignorar los medios de comunicación, en comparación con el 29% de 2017. El porcentaje se duplicó en Brasil (54%) y Gran Bretaña (46%). Las personas jóvenes se mostraron particularmente reticentes.

Los jóvenes en distintos lugares han encontrado en Tik Tok una manera de aproximarse a lo que ocurre o a evadir lo que ocurre, y ahora cada vez más los llamados medios de comunicación del establishment están haciendo presencia en esta red social que había sido bastante desvalorizada por el periodismo.

En el estudio, los encuestados sostuvieron que el principal motivo para evitar las noticias es la sensación de repetición, en particular a causa de la pandemia y las crisis políticas. La sensación de impotencia, o la dificultad para entender algunos problemas también fueron mencionados por las personas encuestadas. La guerra en Ucrania se inscribe en esto último.

Estos resultados suponen un reto particular para los medios de comunicación, según Nic Newman, el principal autor del estudio: “Los temas que los periodistas consideran importantes, como las crisis políticas, los conflictos internacionales y las pandemias mundiales parecen ser precisamente los que alejan a algunas personas de las noticias”. Esto es sin duda un gran desafío para el periodismo.

Otro desafío claro está en el cómo circulan hoy las noticias. La era de las grandes plataformas también ha abierto un consumo a gran escala de contenidos reales, falseados o satíricos. Muchos ciudadanos hoy tienen serias dificultades para diferenciar lo que es un contenido generado por un medio o periodista con criterios profesionales, y que se difunde por alguna de las grandes plataformas, de cualquier tontería que con intención de desinformar es empaquetada como noticia.

Este artículo fue previamente publicado por El Estímulo