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Este noviembre de 2020 ha sido un mes aciago para la comunicación enfocada en el desarrollo en Venezuela. El primer día del mes falleció el sacerdote Ricardo Silguero, sobre quien escribimos en este mismo espacio, y el mes ha cerrado con otra triste noticia. Jerry O´Sullivan (1941-2020) falleció en su Irlanda natal este 30 de noviembre.

Ambos, Silguero y O´Sullivan, estuvieron vinculados de muchas maneras. Una visita que hizo Jerry a Radio Occidente a mediados de los años 60 sería determinante en su decisión de permanecer en Venezuela. Silguero fue largamente director de esta experiencia de educación popular radiofónica. Entre la bibliografía que produjo O´Sullivan le dedicó un libro a la experiencia radial de Tovar, estado Mérida.

Si con Silguero me unió una suerte de camaradería en los años 1980, cuando estaba yo junto a Carlos Correa experimentando en la conducción de las experiencias informativas y de participación popular, en Radio Fe y Alegría Caracas, entonces bajo la dirección de José Martínez de Toda; con Jerry me unió el respeto y la admiración intelectual aun antes de conocerle personalmente.

Jerry fue mi profesor en una materia electiva llamada comunicación alternativa, aquello debió ser el año académico 1986-1987 en la Universidad Católica Andrés Bello. Por razones diversas, recuerdo con tanta claridad que sus clases eran los días lunes de 8 a 10 de la noche.

Aquello, en un primer momento, constituyó una incomodidad. Siendo estudiante, viviendo en residencias en Caracas, los lunes fueron durante mucho tiempo el día destinado a ir al cine. Se pagaba a mitad de precio ese día. Durante un largo tiempo dejé de ir al cine, la más de las veces, y de forma excepcional me ausenté de sus clases.

Gracias a un Jerry O´Sullivan que en aquel momento estaba en plenitud profesional e intelectual, nos embarcó a los cursantes en lo que sin duda era una aventura. Divididos en pequeños grupos debíamos indagar y escribir un texto en forma de capítulo de un libro que editó la UCAB en 1989 bajo el título Alternativas comunicacionales en Venezuela: Experiencias.

Fue mi primera publicación como coautor de un libro, y de esa manera Jerry tuvo una incidencia positiva en lo que sería mi posterior desarrollo profesional. Más allá del impacto no masivo que tienen los libros en Venezuela, me siento muy honrado de ser autor o coautor de diversos libros. Podría decir que O´Sullivan me despertó un aspecto, que, siendo apenas estudiante, no veía como posible.

Con el paso del tiempo coincidí con Jerry en seminarios y conferencias, tanto en Venezuela como en otros países latinoamericanos, y durante algunos años, en los que trabajé como corresponsal de agencias internacionales de prensa, Jerry fue una discreta fuente cada vez que debía escribir sobre asuntos relacionados con la Iglesia católica.

Nunca le cité públicamente en aquellos despachos periodísticos que escribí especialmente en la década de 1990, pero hoy en su memoria puedo manifestar mi agradecimiento por aquella amable atención suya. Jerry, realmente, no tuvo un afán de figuración.

O´Sullivan no era de hablar de su historia personal, usualmente su conversación giraba en torno a proyectos por hacer, trabajos que estaba realizando o libros que estaba leyendo.

Gracias a una recomendación del profesor e historiador Tomás Straka me he topado con un emotivo y justificado homenaje que le hicieron a Jerry en una publicación católica de su Irlanda natal en 2015. Courtney McGrail, la autora de la semblanza, le llama “A quiet hero” (un héroe silencioso).

En 2005 Jerry O´Sullivan recibió el título de caballero de la Orden de San Gregorio, el más alto honor que la Iglesia Católica puede otorgar a un laico.

Jerry llegó a Venezuela en 1962 como legionario de María. Luego de seis años en la congregación, en donde conoció a quien sería su esposa, Freda, al final de los 1960 se dedica a estudiar primero en México y luego en Estados Unidos (Stanford) para regresar a Venezuela siendo PHD.

De vuelta en Venezuela, durante largos años trabajó como intermediario entre la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) y el Estado, dirigiendo el programa llamado INCE-Iglesia, e hizo vida académica en la Universidad Católica Andrés Bello.

En una ocasión me invitó a su casa, en La Trinidad, estaba orgulloso de su familia que había hecho en Venezuela, y estaba aún más que satisfecho con haber echado raíces en este país.

Este artículo fue publicado previamente en Efecto Cocuyo


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