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Hace siete meses, en este mismo espacio, planteábamos que el periodismo no saldría indemne de la pandemia del coronavirus. La transformación radical y rápida que ha registrado la vida sanitaria, social y económica de casi todo el globo terminaría teniendo repercusiones directas sobre las tareas de informar a la sociedad. Periodistas y medios de comunicación no son inmunes a la COVID-19.

En los párrafos que siguen he tomado algunas cifras que recién han publicado el Centro Internacional de Periodistas (ICFJ, por sus siglas en inglés) y el Centro Tow para el periodismo digital de la Universidad de Columbia, entidades ambas ubicadas en Estados Unidos.

Con 1.406 encuestas respondidas en 125 países, este sondeo es el primero de tal magnitud aplicado a periodistas en ejercicio durante esta pandemia por coronavirus. Una desventaja que le encuentro, a este valioso estudio, es que el idioma del cuestionario era sólo en inglés, lo cual en algunos países habrá terminado por limitar el número de periodistas a ser consultados.

Por otro lado, el alto número de países alcanzados, les otorga a los resultados una mirada global sobre las condiciones en las cuales se desenvuelve el periodismo en este tiempo tan incierto. Para el 70 por ciento de los consultados, el aspecto más difícil al que han debido enfrentar en esta época han sido los aspectos psicológicos y emocionales que le acarrean darle cobertura periodística a la crisis de la COVID-19.

No es un tema ajeno o distante, a fin de cuentas, los periodistas también son población de riesgo dado su trabajo haciendo cobertura en las calles en medio de restricciones a la movilidad en muchísimos países.

Junto a esto, está el hecho de que los periodistas prácticamente salieron solos a hacer su trabajo sobre la pandemia, sin el respaldo debido de los medios de comunicación para los que trabajan. Tres de cada diez de los encuestados aseguraron que sus empleadores no habían proporcionado ni una sola pieza de bioprotección para su trabajo cotidiano.

Otra gran línea identificada en este estudio tiene que ver con la desinformación en relación con el propio virus. Las fuentes principales de desinformación, en el contexto pandemia, son en este orden: políticos y funcionarios electos (46%), agencias gubernamentales y sus voceros (25%) y redes de troles vinculadas al Estado (23%).

Sin duda, resulta tremendamente llamativo que, en medio de una crisis sanitaria de envergadura, en la cual cobra una relevancia aún mayor la vocería gubernamental, recaiga sobre los actores oficiales el mayor grado de sospecha de estar generando ex profeso desinformación.

En este mismo ítem, relacionado con la desinformación y la propagación de noticias falsas sobre COVID-19, los periodistas encuestados en 125 países identificaron en primer término a la red social Facebook como la principal fuente de desinformación que circulaba en este tiempo.

Junto a esto, tres de cada 10 mencionaron a la mensajería de WhatsApp (propiedad de Facebook) como propagador principal de los bulos y noticias falseadas y otro 11 por ciento mencionó en este mismo rol a Instagram, la red social que también es propiedad de Facebook.

Así las cosas, globalmente el papel actual de Facebook y sus servicios afines como espacio para la desinformación tiene un papel central, según la percepción de periodistas en ejercicio de los cinco continentes. Sigue siendo un asunto urgente debatir y definir el papel que juegan estas plataformas tecnológicas en la circulación de información (y desinformación) en este tiempo.

La libertad de prensa, en el contexto de la pandemia, también ha estado bajo asedio. Uno de cada diez consultados dijo que había sido abusado o insultado públicamente por algún funcionario electo o un vocero político. Asimismo, identificaron restricciones importantes para su trabajo periodístico, incluida la censura directa y el acoso legal vinculados al Estado.

Otro aspecto que preocupa a los periodistas, y que ha sido un asunto que hemos presentado en otros artículos en este mismo espacio, tiene que ver con la viabilidad económica de los medios de comunicación. La pandemia ha acentuado un escenario de incertidumbre para la sostenibilidad de las empresas e iniciativas de noticias.

Volviendo a los datos de esta encuesta a periodistas de 125 países, 17 por ciento de los encuestados dijo tener conocimiento de pérdidas financieras de sus organizaciones de noticias en este tiempo de la pandemia. Para este segmento que conoce de los problemas internos de sus medios, 43 por ciento dijo que los ingresos se redujeron a la mitad desde que comenzó la pandemia.

Finalmente, no todo es un contexto adverso o lleno de incertidumbre. La crisis de COVID-19 también ha sido un momento para reivindicar la importancia que tiene en la sociedad el periodismo responsable. Un 43 por ciento de los encuestados manifestó satisfacción, ya que percibía una mayor confianza del público en su trabajo periodístico, desde que comenzó la crisis sanitaria global.
Como respuesta ante la pandemia, 61 por ciento expresó tener ahora un mayor compromiso con el periodismo. Y esto, sin duda alguna es una muy buena noticia.

Este artículo fue previamente publicado en Efecto Cocuyo


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