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Al Conatel ordenar en 2014 la salida del canal internacional NTN24 de la parrilla de las empresas de televisión por suscripción, se abrió un nuevo capítulo de censura bajo el régimen de Maduro. No solo los canales nacionales se censuraban, sino que los internacionales también

Los canales internacionales, a través de las empresas de televisión por suscripción, ante el notable blackout de la televisión criolla, se habían posicionado hasta 2014 como una ventana informativa
para los venezolanos. La censura también les alcanzó.

El 14 de febrero de 2014, en la etapa inicial de la ola de protestas conocidas como “La Salida” y tras los violentos sucesos de dos días (posteriormente el periodismo independiente demostraría la responsabilidad de agentes del Sebin en dichos eventos), el chavismo extendió la ola de censura y ordenó el fin de las transmisiones dentro del país del canal colombiano NTN24.

Al momento de ser censurado, este canal transmitía las marchas de estudiantes que se realizaban en Caracas y Puerto Ordaz, entre otras ciudades. Se trató de una censura en caliente, como se dice en el argot periodístico para señalar que algo está ocurriendo en ese momento y se está transmitiendo en vivo.

Era notable que el régimen de Nicolás Maduro, que entonces iba tomando forma en su faceta represiva, no deseaba cámaras en la calle ni imágenes que pudieran contradecir lo que luego fue el relato oficial sobre aquellos sucesos. Ya la televisión nacional estaba controlada y mientras la conflictividad estaba en la calle, los canales nacionales de TV se dedicaban a la banalidad de costumbre.

Las empresas de televisión por suscripción que tenían NTN24 en su parrilla de contenidos, DirecTV y Movistar, recibieron una orden de cumplimiento inmediato por parte de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel), que en ese momento encabezaba William Castillo.

Justamente en 2003-2004, cuando se discutía ampliamente la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión, advertíamos que tal instrumento podría ser usado desde el poder para censurar, ya que le daba la potestad a Conatel de suspender cualquier emisión sin que hubiese un procedimiento previo, y no quedaba claramente establecido el mecanismo para responder legalmente a una decisión de este tipo.

Idania Chirinos, veterana y conocida periodista venezolana quien era la directora de contenidos de NTN24 en ese febrero de 2014, señaló que los periodistas del canal “no hemos hecho otra cosa que no sea lo que da sentido a nuestro quehacer como medio de comunicación, que es informar, estar en el lugar de los acontecimientos y comunicar los hechos en el minuto que están sucediendo”.

“Venezuela viene en una censura creciente en relación a la libertad de expresión y NTN24 era una de las pocas ventanas que tenían para enterarse de lo que ocurría en su país, porque en este momento existe una censura importante”, sostenía Chirinos.

Lo que era hasta ese momento un hecho sin precedentes, es decir, censurar a un medio internacional dentro de Venezuela, luego se repitió en contra de otros canales extranjeros.

Organizaciones defensoras de los derechos humanos y de la libertad de expresión inmediatamente reaccionaron y calificaron, sin ambages, este hecho como un acto de censura del chavismo.

Para que no quedaran dudas al respecto, de que estábamos ante una política del más alto gobierno, el propio Nicolás Maduro indicó que sacar del aire a NTN24 fue una decisión de Estado, acusándolo de generar zozobra. «Fuera del aire, NTN24. Fue una decisión de Estado, para que lo sepan (…) yo voy a defender el clima psicológico de Venezuela», espetó Maduro.

Tres años después le tocó el turno a CNN.

Este artículo fue previamente publicado en El Estímulo


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