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La periodista alemana Hildegard Willer estuvo en Medianálisis para compartir su acercamiento a la migración venezolana en Perú. Reconoció a Venezuela como “su primer amor” y, tras 20 años “casada con el Perú” – radicada en Lima – abrió su charla Periodismo y Migración, identificando la necesidad de escribir sobre el fenómeno “siendo fiel a la realidad y con compromiso social”.

Corresponsal de medios de habla alemana desde el país suramericano, Willer insistió en observar como un desafío para el periodismo que cubre fenómenos migratorios, cómo tratar el hecho de actos delictivos cometidos por venezolanos en Perú.

Perú fue destino predilecto en 2016, cuando gobernada Pedro Pablo Kuczynski, quien se perfilaba como el líder opositor a Nicolás Maduro en la región, y parecía sencillo establecerse y trabajar legalmente. Willer reveló, sin embargo, que “el encanto duró un año”, pues lo que ahora ella identifica es una desilusión recíproca. Explicó que resumirá datos del estudio BBVA Research de octubre de 2019.

Remesas no alcanzan $100 al mes

El citado estudio revela que en Perú 70 % de la población trabaja por su cuenta y los venezolanos llegaron acostumbrados a jornadas de 8 horas. El costo de vida es alto y los sueldos bajos. Los peruanos temen que los venezolanos les quiten el trabajo y aparecen venezolanos que cometen delitos, lo que marca ahora su imagen pública. Otro problema es la dificultad para legalización y reconocimiento de títulos profesionales, incluso para los peruanos. Las remesas tampoco es fácil enviarlas. En promedio, el venezolano manda entre 240 y 280 soles (moneda peruana) al mes a Venezuela, lo que no alcanza ni 100 dólares.

 La exigencia de visa humanitaria desde 2019 es otra traba formal que “se cumple a la mitad”, admite la periodista. El BBVA indica que el impacto fiscal de la llegada de 860 mil venezolanos al  Perú ha sido positivo: 0,09 %, que es importante. Lo que gasta el estado, en contraste, es muy poco 0,01% del Producto Interno Bruto. “El sector privado se alegra de la migración de venezolanos que tienen mano de obra calificada. La economía está feliz”.

“Ya somos demasiados”

Prácticamente, todos los peruanos han interactuado con venezolanos, quienes en la mayoría viven en la periferia de Lima o en la costa, asevera Willer. Echó mano de una encuesta de la Pontificia Universidad Católica de Perú, publicada en marzo 2019, según la cual los venezolanos son 60,5 % agradables para los peruanos y 41,3 % de ellos considera que las costumbres de los venezolanos son sumamente diferentes.

Expresiones como «los venezolanos quitan empleo a peruanos», «perjudican la economía», «deberían aprender costumbres y tradiciones peruanas», «cometen delitos», «desconfío de ellos» y «son deshonestos», tienen entre 40 % y 60% de acuerdo. A la pregunta: ¿qué debería hacer el gobierno?, 53,7 % respondió «tomar controles estrictos». Willer agregó que ha escuchado hasta a venezolanos en Perú decir que “ya son demasiados”.

Venecas quitamaridos

Un estudio de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) hecho en 2015 mostró que 62 % de los venezolanos entrevistados en 5 ciudades del Perú se han sentido discriminados, pero 54 % califica de buena su interacción con la comunidad local.

Muchos revelan dificultades a la hora de alquilar vivienda, 27 % trabaja como vendedores ambulantes y 42 % en el mercado informal. El periódico El Comercio reporta que 62 % de los venezolanos dice haber experimentado rechazo. Willer comenta sobre una percepción que, a su juicio, es digna de otro estudio: la de que las venezolanas les roban los esposos – parejas a las peruanas.

El SOS de Amnistía a Perú: no cierren la puerta a venezolanos

Willer terminó su ponencia con el grito “Buscando refugio: Perú da la espalda a quienes huyen de Venezuela”, un informe de Amnistía Internacional. Recuerda que entrar con una visa u obtener refugio cuando se está allá es muy difícil. La percepción de los venezolanos en Perú está marcada por la delincuencia.

Para despejar dudas, la reportera investigó con la Policía y encontró que no es verdad que haya más venezolanos que peruanos delinquiendo, pero sí que sus métodos son mucho más violentos como uso de armas de fuego y apuñalamientos. «Matar por robar un celular o los zapatos, no ocurría en Perú», dijo. La historia de la delincuencia se sobrepone pero los venezolanos también son víctimas, explica, y muestra un titular: «Músico venezolano fue estafado por director de orquesta peruano».

El desafío es contar lo positivo

Willer concluyó que falta hacer saber las historias positivas de venezolanos en Perú. Por ejemplo, “los músicos venezolanos allá. Los que tocan en la calle, los que se unen a peruanos en conciertos y comparten la música clásica en un país donde hay más música folclórica y tradicional. Esas historias venezolanas se deben contar más”.


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