La desigualdad informativa es uno de los principales retos del periodismo 

Presenciamos dinámicas de saturación informativa. Se tornó indetenible la conversión del entorno digital en línea, en el nuevo espacio público ampliado de disertación e información. Sin embargo, subyacen desigualdades en el acceso a la información y esto deviene en un desafío para el periodismo.

Ciertamente, el tamaño del ecosistema de medios digitales es hoy gigantesco y prometedor en cuanto a oportunidades de crecimiento en la capacidad y alcance de la difusión de contenidos de interés a una audiencia sin fronteras geográficas.

Sin embargo, las dinámicas de saturación informativa, la tendencia a la conflictividad política y social, el distanciamiento y la incertidumbre alrededor de la pandemia de la COVID-19, además de las opciones de acceso pago a la información noticiosa verificada que los nuevos medios han impuesto en un intento de fortalecer sus modelos de sustento económico, trajeron consigo otros problemas a resolver.

Ahora, existe una comunidad de usuarios que por estas y otras razones no tienen posibilidad de disponer de la información y los contenidos que requieren para contextualizar y acompañar su toma de decisiones individual y colectiva, acelerando y profundizando un fenómeno que no es necesariamente nuevo: la desigualdad informativa.

En el más reciente informe (1) del Instituto Reuters para el Estudio del Periodismo (Reuters Institute for the Study of Journalism), los investigadores de la británica Universidad de Oxford (University of Oxford) hacen énfasis en la necesidad de atender este reto y asoman otras expectativas que 246 ejecutivos de 52 países y distintas áreas (editorial, comercial o producto) en medios tradicionales o nativos digitales, con responsabilidad en el ámbito digital o en la estrategia de la compañía expusieron en una encuesta cerrada realizada por esta institución entre noviembre y diciembre de 2021.

En esta breve revisión intentaremos relacionar estos aspectos con la realidad venezolana y precisaremos otras variantes que entran en juego en la definición de las causas de la desigualdad informativa en nuestro país.        

Infodemia, fake news

El mundo de las telecomunicaciones y de las relaciones humanas mediadas por las tecnologías dio paso a la consolidación de un nuevo espacio público en el que se hizo realidad que los medios de comunicación y los canales tradicionales de comunicación e información dejaran de tener preponderancia, al menos del modo como recurríamos y nos servíamos de ellos, para dar paso a nuevas y diversas formas de indagar, obtener, producir y compartir contenidos de interés entre nuestras comunidades de relacionados.   

Así, el universo de referentes vigente está básicamente signado por la profusa creación de esta diversidad de canales y fuentes que ahora ocupan los espacios de flujo e intercambio informativo en los que antes predominaban los medios de comunicación tradicionales.

Con la intención de aprovechar su potencial de difusión, pasó entonces a ser una constante la migración de estos medios tradicionales a los entornos digitales y en línea, además de plegarse a otras plataformas virtuales que hoy existen en las redes sociales, al tiempo que aparecieron muchos otros medios llamados nativos digitales.    

Pero también emergieron algunos problemas asociados a este nuevo ecosistema de medios y canales de información que consisten en la saturación informativa, combinada con viralizadas oleadas de contenidos falseados o fake news, que con el más reciente agregado de la infodemia causada por la pandemia de la COVID-19 los flujos informativos se hicieron más intensos y estresantes.

La irresoluta confusión, los variantes estados de ánimo y pareceres enfrentados acerca de los asuntos públicos y privados alejaron a muchos usuarios de los medios de comunicación dedicados a la noticia y de los canales o espacios virtuales con altas temperaturas de discusión. Llegaron la anomia, la antipolítica y la aparición de una importante comunidad de renuentes a las noticias quienes intentan de esta forma aliviar la tensión que produce tanta información.

Advierte el investigador principal del instituto Reuters, Nic Newman, que “tanto los periodistas como las audiencias han quedado agotados por la implacable intensidad de la agenda informativa y por los debates cada vez más polarizados sobre política, identidad y cultura”(2).

La opinión de los encuestados referida en el citado informe habla además de una suerte de estado de exclusión en el que algunos sectores de las audiencias habituales están ahora enfrentando debido al aumento en la tendencia a la exigencia de pago para acceder a la información y noticias en muchos medios de comunicación en línea. Y precisa que “…a muchos encuestados (47 %) les preocupa que los modelos de suscripción impulsen un periodismo que atienda en exceso a las audiencias más ricas y educadas y deje atrás al resto de los ciudadanos”.

Recuperar a los usuarios

A pesar de la aparente abundancia de medios y canales de comunicación existentes en el entorno digital, el estado de vulneración informativa en el que se encuentran las audiencias y usuarios varía según la libertad y el interés que tengan de disponer de la información(3).

De la realidad percibida por Newman a partir de la encuesta aplicada a finales de 2021, desprende que “Un desafío clave para los medios este año [2022] es captar otra vez a quienes se han alejado de las noticias y establecer relaciones más profundas con los consumidores habituales”.

Al respecto, advierte que este “puede ser el año en el que los medios comiencen a trabajar más en conjunto para hacer frente a los retos de las audiencias y las plataformas”, y estima que “los modelos gratuitos también serán importantes para garantizar que las noticias no son sólo para las élites”.

Tanto los representantes de los medios consultados como los investigadores del instituto Reuters centran sus expectativas en la promoción de las “iniciativas de acceso abierto”, al afirmar que “se espera que surjan más ofertas para quienes provienen de entornos desfavorecidos, como respuesta a las críticas sobre la creciente desigualdad informativa”.

Además, sugiere como oportunidad seguir explorando en las “iniciativas centradas en atraer a las audiencias jóvenes (y a los desencantados) con un periodismo más constructivo y explicando mejor las historias con imágenes y datos”, aprovechando el aprendizaje obtenido de los retos impuestos por la pandemia.

Limitaciones, bloqueos y desinformación

Pero en Venezuela hay que incluir entre las causas de la desigualdad informativa los efectos de las limitaciones de acceso a la información pública, derivadas de la reticencia sistemática de los voceros gubernamentales a cumplir con su rol de cuentadantes, limitando a los periodistas y medios de comunicación acceder a fuentes e información necesarias para construir los relatos noticiosos correspondientes.

También habrían de considerarse las dificultades de conectividad y el significativo deterioro de los servicios públicos, incluida la internet, que distraen la atención de las audiencias hacia asuntos más primarios y de subsistencia, o limitan la posibilidad de obtener la información disponible a las plataformas informativas independientes que persisten en la red.

Asimismo, constituye una fuente de desigualdad y desinformación, la política de reducción del tamaño y alcance del ecosistema medios de comunicación independientes, como la casi desaparecida comunidad de medios impresos, además de la cooptación, despojos y expropiaciones, y la alta recurrencia a procedimientos administrativos y judiciales contra infociudadanos, periodistas, empresas de periodismo y sus dueños, tanto en el ámbito de la radio, televisión, web y redes sociales(4)

En estas materias habría que estimar otras tareas mancomunadas que sumen los esfuerzos de los diferentes factores asociados a la gestión informativa, además de los usuarios, para estructurar formas alternativas de difusión de las noticias que la sociedad debe conocer y comprender sobre el acontecer, con el interés de reducir la brecha de la desigualdad y asegurar su derecho a estar informado.

Referencias

(1) Newman, Nic (2022). Periodismo, medios y tecnología: tendencias y predicciones para 2022. Reuters Institute for the Study of Journalism. University of Oxford. Reino Unido. Publicado: 13 de enero de 2022. Disponible: https://reutersinstitute.politics.ox.ac.uk/es/periodismo-medios-y-tecnologia-tendencias-y-predicciones-para-2022#conclusion

(2) La apreciación desprende de la opinión y experiencia de personas vinculadas al mundo de los medios, incluso de América Latina, que en el contexto venezolano tendría como elementos agregados las acciones sistemáticas de desinformación instrumentadas por el Estado como mecanismos de control social y político.

(3) El informe de resultados del instituto Reuters solo considera en esta comunidad de usuarios en estado de “desigualdad informativa” a tipos relevantes de audiencias: aquellas que no pueden acceder a la información por la exigencia de cobro por suscripción a los medios noticiosos, y a quienes por cuenta propia perdieron interés y se tornaron renuentes a experimentar la intensidad y el estrés producido por la diversidad y antagonismo de las versiones difundidas.

(4) La acción sistemática de vulneración del derecho ciudadano a estar informado incluye la política de bloqueos a webs de noticias en internet, órdenes administrativas a la empresas proveedoras de televisión vía cable por suscripción de sacar de sus parrillas de programación canales inconvenientes o adversos al Gobierno.

Foto cortesía de Freepik