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La censura informativa, junto a las restricciones que impone el Estado a la libertad de expresión y al derecho de informar y estar informados, obligó a sectores particulares y privados a poner en marcha alternativas comunicacionales que suplieron el espacio que otrora ocuparán medios impresos tradicionales en territorio sucrense.

Cumaná.-  La necesidad de estar informados se suma al rosario de demandas que hoy la sociedad venezolana exige como un derecho, teniendo que hacerle frente a altos niveles de desinformación en un entorno marcado por el control y hegemonía de los medios de comunicación por parte de organismos e instancias del Gobierno.

En este panorama, el estado Sucre, entidad ubicada en la región nororiental del país, se presenta como un territorio acéfalo de medios de comunicación social independientes y críticos.

Los medios que existían, en su mayoría, sufrieron los embates de la crisis económica, fueron además el blanco de la discriminación de las pautas publicitarias oficiales, así como de la presión y condicionamiento del Gobierno nacional para la adquisición de los insumos y materia prima que les permitieran su normal funcionamiento.

Este escenario obligó a sectores particulares y privados a poner en marcha alternativas comunicacionales que suplieran el espacio que otrora ocuparán medios impresos tradicionales en territorio sucrense.

Reporteros de El Bus TV transmiten en autobuses noticias que no superan la censura en Venezuela. Foto: El BusTV

Esta entidad oriental, pese a perder importantes medios impresos que otrora se convirtieron en baluartes y pilares de la información de la región, cubriendo todo el acontecer noticioso de costa a costa, desde Cumaná hasta Güiria, hoy cuenta con un grupo de profesionales que hace el esfuerzo, desde plataformas digitales, por ofrecer opciones comunicacionales al pueblo de Sucre, para continuar garantizando el derecho de estar informados.

Medios en Sucre

En el estado Sucre se podía contabilizar la circulación de más de una docena de diarios impresos, siendo los más emblemáticos: Región, Siglo 21, Diario de Sucre, Provincia, edición Sucre de El Tiempo; además de Semanarios como El Clarín, entre otros, que en su momento fueron referencia informativa de la región. Hoy todos están fuera de circulación y la lucha contra la desinformación la dan medios nacionales que apostaron por sembrar corresponsalías en todo el país.

Medios de comunicación y portales web de noticias como Globovisión, Televen, El Pitazo, VPI TV, Crónica Uno, Te Lo Cuento News, Q’ Pasa en Venezuela, El Estímulo, destacaron corresponsales en Sucre; estos profesionales, junto a las nuevas alternativas digitales locales como Atarraya, Azulejo Digital, El Mirador de Cariaco, Turimiquire.com, Oriente 24, Prensa Alternativa, AceraCiudadana.com, así como nuevas televisoras comunitarias y privadas como NVH TV, Telesol, Prisma TV, Sucre TV en Cumaná y Tu TV en Carúpano, que ofrecen un reporte periodístico diario bajo agendas propias, en ocasiones con interés internacional, atendiendo la demanda de las comunidades y visibilizando los problemas del estado Sucre.

En cuanto a la radio, en medio del control que el Estado ejerce sobre las concesiones radioeléctricas y el espectro radiofónico en Venezuela, en Sucre han proliferado en número las emisoras radiales con diferentes características en sus razones sociales y contenidos, que van desde las de interés religioso, algunas con marcado sesgo político y otras comerciales, muchas de ellas sometidas al arbitrio de entidades gubernamentales y del sector oficial.

No obstante, algunas emisoras como Radio 2000 AM, Bahía 102.5 FM, La Cumanesa 105.3 FM, y ahora Centeno 107.9 FM, entre otras tantas, continúan con su programación habitual.

Radio 2000

Sin embargo, en el espectro radiofónico también se ha registrado la suspensión de programas de opinión, llamados de alerta a directores de emisoras y conductores de algunos programas por parte de personeros del oficialismo y ejecutivos de Conatel.

En Cumaná, en el año 2019 fue notorio el cierre de la emisora Musical 100 FM, producto del ahogamiento económico que le impidió la reposición de equipos.

Entre los últimos acontecimientos cabe destacar el secuestro y posterior asesinato del profesor Carmelo Bislick, destacado dirigente del PSUV y moderador de un programa de radio en Güiria, municipio Valdez, quien presuntamente habría sido amenazado tras denunciar algunas irregularidades en la zona ante la falta de gasolina.

Mientras, en Carúpano, municipio Bermúdez, una comisión de funcionarios de Conatel, por presunta “violación del código de normas de Telecomunicaciones”, confiscó los equipos de transmisión y cerró Candela 93.3 FM, quedando le emisora fuera del aire.

Bajo estas presiones y condicionamientos el manejo y la difusión de información en Sucre, como en toda Venezuela, es hoy una actividad que conlleva muchos riesgos, según relatan los mismos periodistas, algunos analistas y ONG.

Desinformación una responsabilidad de todos

La historia descrita en el escenario sucrense deja claro que la desinformación es una responsabilidad de los medios, en la que los ciudadanos también tienen un alto grado de participación.

En esta nueva era el manejo de las redes sociales requiere de un compromiso de verificación de la información que se difunde, dado que poner a circular noticias falsas o las denominadas fake news también contribuye con la desinformación.

Esta opacidad informativa, producto de sanciones y presiones contra los medios independientes y críticos, convierte al estado Sucre en un territorio minado y sensible a las manifestaciones colectivas que a diario protagonizan grupos voluntarios de ciudadanos a todo lo largo y ancho de su geografía.

Sin embargo, a los esfuerzos de los medios privados e iniciativas comunicacionales particulares se interpone un número importante de canales comunitarios (tanto en TV como en radio) que difunden contenidos significativamente diferenciados, con lo que se alimenta la brecha de la desinformación y se afecta el derecho a informar y estar informados de una mera veraz y oportuna sobre temas que realmente interesan a la mayoría.

Para los periodistas y corresponsales de los medios nacionales consultados sobre los niveles de desinformación en la entidad, su labor se hace adicionalmente cuesta arriba cuando ven limitado el acceso a la información pública.

Coinciden en que los responsables de las instancias públicas de gobierno restringen el acceso a la información pública por evitar el escrutinio de sus gestiones administrativas por parte del ciudadano común.

Entretanto, en Sucre, jóvenes comunicadores y otros con mayor trayectoria profesional hoy promueven sus iniciativas en las plataformas digitales más populares para ser usadas como canales de información.

Las propuestas locales y regionales de las que hacemos referencia en este reporte tienen presencia en Facebook, Instagram, YouTube, Telegram, WhatsApp, Twitter y mensajería de textos distribuidos a través de los servicios nacionales de telefonía celular.

Cuando las redes son una opción

Las manifestaciones de los pueblos de Sucre se han hecho vírales en las redes sociales dada la fuerza y la contundencia con la que sus habitantes han salido a la calle a expresar su descontento y a exigir de las autoridades la atención a sus demandas.

Cada vez es mayor la recurrencia de las protestas callejeras, algunas de ellas organizadas, pero en su mayoría son espontáneas, sin la conducción visible de un liderazgo que capitalice el descontento de un pueblo empobrecido.

El condicionamiento, la censura y hasta la autocensura que hoy se perfila en los medios y el auge de las redes sociales llevó a las comunidades a organizar grupos de contactos digitales para planificar movilizaciones.

Para muestra un botón. Elvia Ruiz, gracias a un mensaje de texto se activó para asistir a la protesta del magisterio por un sueldo digno. Ella es una maestra natural de Cumanacoa, municipio Montes, con más de 24 años de servicio y hoy reconoce que si no fuera por sus hijos no comiera.

Al testimonio de la señora Elvia se suman los de quienes a través de cadenas de WhatsApp se citan a diario para protagonizar los cacerolazos nocturnos y otras manifestaciones, exigiendo un salario digno, abastecimiento de gas, gasolina, agua, servicio regular de luz, transporte, aseo urbano y hasta de conectividad de internet.

Por su parte, Cristobal Hernández, un conductor que esperó más de 30 días en cola para abastecer su vehículo de gasolina en la estación de servicio de Cariaco, capital del municipio Ribero, advierte que se entera de la jornada de abastecimiento de gasolina porque es usuario de Facebook y “allí van colgando los calendarios y estaciones de servicio que surtirán combustible, según el programa pico y placa”.

En la popular comunidad de Caigüire, en Cumaná, los residentes del sector también hacen uso de las redes sociales y se activan por medio de los chats de WhatsApp y corren la voz para las próximas acciones de protestas que realizarán ante el colapso de los servicios públicos.

Estas manifestaciones son expuestas en las ventanas informativas digitales por los mismos usuarios y consumidores, quienes cuelgan la información en sus cuentas privadas de las redes sociales; de allí la alta responsabilidad de lo que hoy conocemos como infociudadanos.

Paralelamente, el grado de desinformación en Sucre también viene marcado por el precario servicio eléctrico, los constantes apagones y las fallas de conectividad de internet que imposibilitan mantener una comunicación permanente y efectiva.


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