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La destrucción de la economía venezolana, luego de más de dos décadas de gobierno chavista, y de errores, improvisaciones y aplicación de medidas estatizantes y destructivas del tejido productivo, está a la vista de todo el mundo, de ciudadanos que padecen sus rigores, y de periodistas dedicados a develar la magnitud del deterioro.

Y es precisamente en el ámbito del denominado periodismo de datos, que Cotejo.info como primer medio “fact-checking” de Venezuela, ha logrado generar una serie de trabajos muy valiosos y de alto nivel y rigurosidad, cuyo objetivo o premisa es cotejar el discurso público de quienes, desde el poder, opinan acerca de la acción de gobierno en distintas áreas, la mayoría de los casos alejados de la verdad de los hechos.

Si algún área de la acción oficial en Venezuela exhibe los efectos de una devastación  evidente,  producto de años de errores, improvisaciones y decisiones con un alto contenido ideológico anti-mercado, es la economía.

El 24 de marzo de 2020, el Vicepresidente Sectorial para el área económica, Tareck El Aissami, declaraba que el país se encuentra ante una situación de (ofensiva) económica aventajada, frente a las naciones del primer mundo que han colapsado por la crisis generada por la pandemia causada por el coronavirus, y atribuyó esa posición de ventaja (sí, así lo dijo) a las medidas tomadas por el gobierno de Nicolás Maduro desde el año 2014.

En un trabajo realizado por Verónica Bastardo y publicado en Cotejo.info, el 21 de Agosto de 2020,  se demuestra con datos, cifras y opiniones de expertos que lo aseverado por El Aissami es mentira.

En la referida publicación, se menciona por ejemplo la opinión del economista Ronald Balza, quien explica que las medidas fiscales como la eliminación del IVA, la suspensión del pago de impuestos de PDVSA,  el establecimiento unilateral del salario mínimo y los decretos de inamovilidad laboral existían antes de la pandemia, y por lo tanto no tienen relación con ella.

Entre los datos y cifras con los cuales la autora desnuda la mentira detrás de los dicho por El Aissami, uno de los más contundentes es el informe “La Pandemia de Covid-19 encuentra a la economía venezolana ya postrada”, de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, según el cual la economía venezolana registra una caída acumulada de 65% en el PIB desde 2013. Se cita además la caída de 35% en 2019, estimación hecha por el Fondo Monetario Internacional (FMI), ante la ausencia de cifras oficiales.

Otra investigación de Bastardo, publicada en Cotejo el 24 de Julio de 2020, desmentía con cifras y estadísticas una información del partido de gobierno, el PSUV, en su página web, portal que mostraba el siguiente titular: “Venezuela construye una economía sólida con producción nacional”.

Datos de la Confederación de Asociaciones de Productores Agropecuarios de Venezuela (Fedeagro) y de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), revelan una caída del 70% de la producción de arroz para el año 2017 (última cifra disponible) y un descenso del 64,95% en la producción de maíz, para ese mismo año. ¿Se acuerdan de aquello de “soberanía alimentaria”?.

En esta misma línea de investigación periodística, en otro trabajo publicado por Cotejo.Info, el 7 de Agosto, se aludía a lo reseñado por la web oficial del canal Venezolana de Televisión (VTV): Eduardo Piñate, Ministro para el proceso social del trabajo, inspeccionó en Abril las Empresas Básicas de Guayana y constató la continuidad de la producción durante el Estado de Alarma Nacional por la Covid-19.

Quienes tenemos familiares y amigos en el estado Bolívar, sabemos por lo que nos han contado del estado lamentable de parálisis y deterioro operativo de las Empresas Básicas de Guayana, que desde años atrás han venido reflejando el fracaso continuado de la política económica e industrial de la “revolución”.

Las estadísticas citadas en este trabajo de Cotejo.Info, también bajo la firma de Bastardo, reflejan la dramática destrucción de la capacidad operativa de Sidor y Venalum bajo el actual gobierno.

Para el año 2007, antes de su nacionalización, SIDOR registró una producción de 4,3 millones de toneladas de acero líquido. En 2008, primer año de su estatización, la producción cayó un 16.27%. La empresa cerró 2019 con “0” toneladas de acero líquido producido. La situación de Venalum es tristemente similar, en términos de colapso. Desde marzo de 2019, luego de un paulatino desmantelamiento, todas las celdas de reducción electrolíticas están apagadas, por lo cual la producción de aluminio es inexistente.

Los referidos trabajos publicados en Cotejo.Info, son sólo una pequeña muestra del uso de la mentira por parte de las autoridades del gobierno de Nicolás Maduro para ocultar un dramático y acelerado proceso de destrucción y devastación de nuestra economía, inspirada en una receta ideológica que privilegia la estatización, regulaciones y controles, además de concebir a la empresa privada como un enemigo a vencer.

Pero el impulso mitómano que emerge como una política de Estado al momento de informar (¿o más bien desinformar?) o dar cuenta de la actuación de cualquier despacho o dependencia pública, abarca no sólo la economía, sino también la educación, la seguridad social, la construcción de viviendas, y también la salud, de relieve en el contexto pandémico. Y eso lo reflejan todos los trabajos publicados en Cotejo.Info, referencia obligada en la necesaria verificación del engaño como signo de la retórica oficial.

Como si nuestra diáspora y migración masiva, de las más grandes del mundo, o las alarmas de agencias multilaterales ante la realidad de hambre, pobreza y desnutrición que constatan en el terreno, en medio de esta emergencia humanitaria compleja que nos carcome el alma nacional, no fueran dolorosas evidencias de nuestro descalabro económico.

El FMI proyecta para Venezuela una contracción de la economía de 20% para este año. Keneth Rogoff, Profesor de Economía de la Universidad de Harvard y quien se desempeñó como economista jefe del ente multilateral, forma parte del grupo de expertos que expresaban el 17 de mayo de 2019 en un trabajo del New York Times,  que Venezuela experimenta el mayor colapso económico sucedido a un país sin guerra en al menos 45 años.

Hoy entendemos que en el país hay una guerra no sólo contra la economía, sino también contra la verdad.

Mientras tanto, ante la magnitud de la destrucción de una economía en “revolución”, la realidad nos exige continuar con la labor que impone el cotejo de las mentiras.

Este artículo fue previamente publicado en El Impulso


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