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El último informe de Freedom House sobre Libertad en la Red 2021 es revelador en cuanto a las dificultades que los venezolanos enfrentan para estar informados a través de internet

La profesora e investigadora emérita de la ULA, Raisa Urribarri, advirtió que en Latinoamérica solo Cuba y Venezuela fueron calificados por Freedom House como #NoLibres en el entorno digital

Uno de los procesos fundamentales asociados al ejercicio libre y pleno de la ciudadanía en cualquier sociedad moderna y democrática es aquel que le permite a sus cohabitantes el acceso a la información pública de la que requiera disponer para conocer su contexto y canalizar, en consecuencia, sus opiniones y opciones de vida.  

Ciertamente, Ernesto Villanueva (2003), en su libro Derecho de acceso a la información pública en Latinoamérica, explica que “el derecho de acceso a la información pública tiene como objeto primordial: el derecho de las personas a mejorar su calidad de vida”, y dice además sobre la relación entre información pública y calidad de vida que ésta permite que “los flujos de información puedan convertirse en herramientas para una toma informada de decisiones”, tanto en su dimensión individual como en la social.

En los tiempos modernos más lejanos, los medios de comunicación tradicionales procuraron el acercamiento de la información relativa a la gestión de los administradores de la cosa pública y sobre los asuntos de interés general hasta los ciudadanos interesados en conocer el acontecer político, económico y social de las sociedades en las cuales convivían.

Pero más recientemente, las tendencias de desarrollo mediático y la constante innovación en el campo de las tecnologías de comunicación e información han promovido una migración progresiva de medios y usuarios hacia el entorno digital, con apoyo en la cada vez más grande comunidad de internet. 

Es así como el acceso a la información ha pasado a convertirse en un tema que ha generado mucha preocupación entre los académicos estudiosos de este asunto y los defensores de los derechos ciudadanos, a la vista de formas más contemporáneas de control que han surgido y que tienden a la reducción de los necesarios espacios de información en el novedoso entorno de la red.  

En su más reciente informe global titulado Freedom on the Net 2021 (Libertad en la Red 2021), la organización Freedom House advierte que “la libertad de expresión en línea está sometida a una tensión sin precedentes. Más gobiernos arrestaron a usuarios por discursos políticos, sociales o religiosos no violentos que nunca. Los funcionarios suspendieron el acceso a Internet en al menos 20 países y 21 estados bloquearon el acceso a las plataformas de redes sociales”.

El trabajo de esta agencia que evalúa el régimen de libertades en todo el planeta, produce el índice Freedom on the Net que mide el nivel de libertad en Internet de cada país, en función de un conjunto de 21 preguntas destinadas a verificar el cumplimiento de los preceptos de Artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, que reza: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”.

Aplazada Venezuela en libertades en la red

Sobre la emisión de este informe de Libertad en la Red alertó recientemente la profesora e investigadora emérita de la ULA, Raisa Urribarri, a través de su cuenta en Twitter (@uraisa) y advirtió que en Latinoamérica solo Cuba y Venezuela fueron calificados por Freedom House como #NoLibres en el entorno digital.

Justamente, el capítulo sobre Venezuela en el referido informe revela parte del contexto que explica las razones por las cuales nuestro país terminó con una calificación de 28 sobre 100 puntos, para así reprobar la evaluación que la entidad hace en cuanto a los criterios de Obstáculos de acceso (6/25); Límites de contenido (12/35); y Violaciones de los derechos del usuario (10/40).

“A medida que la crisis social, económica y política del país sigue empeorando, la libertad de Internet en Venezuela se vuelve más precaria”. Así comienza la descripción general del informe.

La crisis económica, el deterioro visible de la infraestructura de servicios y las expresas acciones de los organismos del Gobierno y del Estado venezolano ya venían reduciendo el tamaño de ecosistema mediático nacional y de los espacios de disertación e información, antes más nutrido y diverso en fuentes, versiones y canales, pero ahora confinado a las escasas oportunidades que le produce un entorno de internet depauperado e intervenido. 

Ya el investigador de la comunicación, León Hernández (2021) precisaba que “en Venezuela, solo aquellos con determinadas proximidades a medios críticos en internet, de difícil acceso para la mayoría del país, cuentan con la posibilidad de consumir contenidos divergentes de lo que circula en medios abiertos en frecuencias de FM y AM radial, y en las frecuencias VHF y UHF en materia televisiva”.

“Un informe anual de octubre de 2019 de la ONG Medianálisis, basado en entrevistas con 365 periodistas de 141 medios de comunicación, evidenció la vulnerabilidad de los periodistas y su pérdida progresiva de autonomía e independencia, debido tanto a la censura como a la autocensura. Según el informe, el 38 por ciento de los periodistas dijeron que habían cambiado u omitido información para proteger a sus fuentes”, reseña como contexto el informe de la agencia Freedom House.

Dice al respecto, que “durante el período de cobertura, se reportó que agentes de seguridad obligaban a los reporteros a eliminar contenido de sus dispositivos electrónicos, lo que generó aún más temor en los medios”.

Los llamados de atención que por su parte hizo Urribarri, a partir del documento sobre el caso Venezuela en Freedom on the net 2021, refieren a una lista de eventos y causas que en el caso venezolano limitan significativamente las libertades de los ciudadanos de acceder a la red, a sus medios y a la información que debería estar disponible para ellos en el ejercicio pleno de sus derechos.

Acertadamente, Raisa Urribarri apela a los apagones eléctricos, el constante racionamiento en las ciudades de provincia, y el declive de la infraestructura de telecomunicaciones, como graves limitantes para los usuarios para conectarse a una red de calidad, ahora con nuevos proveedores que solo sirven en ciertas ciudades y zonas, “y en montos impagables para la mayoría de la población”.

Algunos acontecimientos que en el informe freendom on the net explican por qué Venezuela es un país sin libertades de red

Otros de los eventos resaltados a partir del informe refieren a bloqueos de acceso a plataformas y fuentes independientes de noticias, a medios que fueron dados de baja u obligados a remover contenidos por denuncias infundadas, o que son víctimas de ataques distribuidos de denegación de servicio, además de al uso discrecional de mecanismos de registro de datos, vigilancia e infiltración de entornos de mensajería y redes sociales personales.

También se cuentan campañas gubernamentales dirigidas a desinformar y a dividir a grupos opositores en las redes sociales, arrestos arbitrarios y excarcelación con causas abiertas y medidas cautelares contra usuarios de redes sociales y periodistas, hostigamiento y difamación de periodistas y defensores de DDHH, allanamientos, expropiaciones y cooptación forzosa de medios de comunicación, entre otros.

Iniciativas y alternativas de información

A modo de contraste, Freedom on the net 2021, reconoce en el texto de su informe que afortunadamente, y en medio de un contexto constatablemente adverso para el ejercicio del periodismo y de las libertades ciudadanas de información, han surgido iniciativas y otras alternativas que vienen reaccionando a las necesidades de los usuarios, pese a las precariedades.

“Periodistas, ONG, y redes ciudadanas han lanzado proyectos de verificación de información, como el Observatorio Venezolano de Noticias Falsas, dirigido por Medianálisis; ProBox, que monitorea la desinformación en Twitter; EsPaja; y Cazadores de Fake News, entre otros”, precisa el texto del documento disponible en línea.

Asimismo, -continúa- algunos medios digitales mantienen sus propias unidades de verificación de datos o colaboran con iniciativas ciudadanas y de ONG. Más adelante resalta el surgimiento de medios en línea en áreas remotas, como el portal de noticias Tana Tanae, dirigido por periodistas indígenas Warao, con sede en el estado Delta Amacuro.

Referencias

Freedom House (2021). Freedom on the Net 2021. The global drive to control big tech. Disponible: https://freedomhouse.org/report/freedom-net/2021/global-drive-control-big-tech#Internet

Imagen cortesía de Runrunes


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